Las democracias frente al terrorismo

Dado que el terrorismo es un modo de violencia política y no un fin o una ideología en sí mismo, su relación con la democracia es muy compleja. Aunque en los países totalitarios el fenómeno es reprimido y silenciado, en los países democráticos el terrorismo debería ser una manifestación poco frecuente; es cierto no obstante que no se han visto libres de esta eventualidad. Las democracias se enfrentan siempre a la disyuntiva de mantener las libertades civiles que las legitiman, exponiéndose a perder efectividad en la lucha contra la violencia, o bien disminuirlas aumentando la eficacia pero perdiendo la legitimidad que da la libertad política.

Las democracias se enfrentan al terrorismo mediante una legislación apropiada, que ha de ser complementada en el frente judicial y con una eficaz actuación policial. El rechazo de la sociedad así como el consenso político en la lucha antiterrorista y el aislamiento de sus grupos de apoyo, junto con una colaboración internacional efectiva, son también elementos fundamentales.

En España, a nivel interno, han venido produciéndose diversos “acuerdos” entre partidos políticos que pretenden mostrar un consenso y una unidad política frente a la amenaza terrorista. Pueden destacarse:

  • Pacto de Madrid que englobaba a todos los partidos políticos de ámbito nacional, adoptado en 1987 Pacto de Madrid
  • Pacto de Ajuria Enea suscrito en 1988 por los partidos mayoritarios a nivel nacional y los principales partidos vascos para formar un frente común en la lucha antiterrorista. Se firma en 1988. Pacto de Ajuria Enea
  • Pacto de Navarra firmado por la mayor parte de los partidos políticos de Navarra en 1988 siendo complementario del Pacto de Madrid Acuerdo por la Paz y la Tolerancia
  • El denominado frente constitucionalista formado por los dos principales partidos españoles alumbraría el Acuerdo por las libertades y contra el Terrorismo en 2000. Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo

La sociedad también ha manifestado su rechazo al terrorismo a través de múltiples acciones, manifestaciones y protestas. Mediante asociaciones cívicas, plataformas e iniciativas ciudadanas, el pueblo manifiesta su repulsa al terrorismo y su apoyo a sus víctimas.

A nivel internacional, en la actualidad hay trece Protocolos y Convenciones Internacionales en materia de lucha antiterrorista en vigor y varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU:

  • Convenio sobre las aeronaves. En vigor desde 1969.
  • Convenio sobre el apoderamiento ilícito de aeronaves. 1971.
  • Convenio sobre la aviación civil. 1973.
  • Convención sobre los agentes diplomáticos. 1977.
  • Convención sobre la toma de rehenes. 1983.
  • Convención sobre los materiales nucleares. 1987.
  • Convención sobre los aeropuertos. 1989.
  • Convención sobre la navegación marítima. 1992.
  • Protocolo sobre las plataformas fijas. 1992.
  • Convenio sobre marcación de los explosivos plásticos. 1998.
  • Convención sobre los atentados terroristas cometidos con bombas. 2001.
  • Convención sobre la financiación del terrorismo. 2002.
  • Convención sobre el terrorismo nuclear. 2007.
  • Convención completa sobre terrorismo internacional. Bajo negociación.

A nivel regional existen también Protocolos, Acuerdos y Convenciones del Consejo de Europa, de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), de la Liga de Estados Árabes, etc. Entre los participados por España sobresalen:

  • Convención Europea sobre la supresión del terrorismo. 1977.
  • Marco de Decisión sobre el Terrorismo de la Unión Europea. 2002. Que pretende aproximar las legislaciones de los Estados miembros sobre la materia.
  • Convención del Consejo de Europa sobre la prevención del terrorismo. 2006.

Tras los ataques realizados en el corazón de EE.UU. en septiembre de 2001, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas dictó la Resolución 1373, de 28 de septiembre. En tres minutos de reunión se alcanzó uno de los mayores consensos internacionales de la Historia, con el resultado de ordenar a los países miembros de la ONU la adopción de medidas específicas para combatir el terrorismo. De este modo todos los estados miembros debían congelar los fondos y los demás recursos financieros de los terroristas, así como negarles todo tipo de apoyo y refugio. La resolución obliga a asegurar el enjuiciamiento de toda persona que participe en actos de terrorismo o les preste apoyo. Puesto que se trata de una resolución del Consejo de Seguridad adoptado bajo el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, vincula a todos los miembros de Naciones Unidas.

Además los países crearon lo que se ha venido a denominar “estrategias de seguridad nacionales”, esquemas implementados por los Estados para intentar alcanzar determinados objetivos fijados en el medio y largo plazo. Comenzando por EE.UU. y tras ellos el resto de países que forman parte de la denominada “comunidad internacional”, se han desarrollado una serie de marcos de actuación entre los que cabe destacar:

  • La Estrategia de Seguridad de la Unión Europea. Desde 2003, define los retos y amenazas más acuciantes, señalando como tales: el terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, los conflictos regionales, Estados fallidos o debilitados y el crimen organizado. Determina una serie de objetivos en torno a la seguridad así como los medios para alcanzarlos.
  • Estrategia Global Contraterrorista de las Naciones Unidas. 2006. Adoptada por la totalidad de los 192 Estados miembros, es la primera vez en la historia en que la totalidad de los países del mundo acordaron una aproximación común en la lucha contra el terrorismo. En el primer aniversario de los atentados de Madrid del 11-M se acuerda una estrategia basada en cinco pilares: imposibilitar a los terroristas el acceso a los medios para llevar a cabo un ataque, disuadir a los países de apoyar a grupos terroristas, desarrollar la capacidad estatal para prevenir el terrorismo y defender los derechos humanos en el contexto del terrorismo y contraterrorismo.
  • La Estrategia de Seguridad Nacional de los EE.UU. Documento, actualizado periódicamente bajo denominación ‘NSS + año’, que plantea las amenazas más graves para la seguridad del país y la respuesta a adoptar ante ellas. El NSS 2010 cambió el centro de atención de su predecesor desde los grupos terroristas como Al Qaeda o Estados como Irán, Irak o Corea del Sur, centrándose más en la no proliferación nuclear.

Otros países como Rusia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, Francia, España, etc. han elaborado o están en proceso de elaborar su propia estrategia de seguridad frente al terrorismo.

Todos estos convenios, protocolos, acuerdos y estrategias confluyen y coinciden en dos pilares fundamentales de la lucha antiterrorista a nivel internacional: la cooperación internacional y la coordinación y firmeza en el esfuerzo en la confrontación con el terrorismo.

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